
Apologética y la ley de Dios
La ley moral es universal. Toda persona, en todo lugar, en toda cultura, tiene un sentido de lo que está bien y lo que está mal. Incluso el relativist...

Defendiendo la fe cristiana desde sus cimientos con la Escritura, la razón y la fidelidad.
Nuestra misión es equipar a la Iglesia para defender la fe cristiana desde sus cimientos, partiendo de la autoridad absoluta de las Escrituras. Como ministerio de apologética presuposicional, creemos que no hay terreno neutral entre el creyente y el no creyente: toda persona conoce a Dios por creación, pero suprime esa verdad en injusticia (Romanos 1:18-21). Por eso, anclados en la verdad de que Cristo es el Logos — la base misma de toda razón, lógica y conocimiento — proclamamos Su Señorío sobre cada área del pensamiento humano, llevando cautivo todo argumento a la obediencia de Él (2 Corintios 10:5).

La ley moral es universal. Toda persona, en todo lugar, en toda cultura, tiene un sentido de lo que está bien y lo que está mal. Incluso el relativist...

La ciencia no es neutral. ¿Por qué debería ser confiable? La respuesta cambia cómo entendemos la evolución.

Durante décadas, la apologética dominante ha seguido una estrategia aparentemente razonable: presentar evidencias y dejar que hablen por sí mismas. Pero esta estrategia asume algo que nunca debería haber sido aceptado: la neutralidad del interlocutor. Y esa suposición, como demostró Cornelius Van Til, es el error fundamental que condena al fracaso a toda apologética evidencialista.

Cornelius Van Til revolucionó la apologética cristiana al introducir el método trascendental, una estrategia que no busca probar que Dios existe mediante evidencias, sino demostrar que sin Dios, nada tiene sentido. Este enfoque, desarrollado en obras como 'A Defense of the Faith' y 'Christian Apologetics', representa una ruptura radical con la apologética evidencialista dominante.

No existe el pensamiento neutral: toda persona razona desde una cosmovisión. ¿Puede la tuya sostenerse coherentemente?

La Escritura no es una fuente más: es la norma última de verdad. ¿Por qué deberíamos aceptar su autoridad?